Un nuevo episodio volvió a dejar expuestas las fallas en el control de celulares dentro de establecimientos de detención de Mendoza. Dos jóvenes alojados en un centro de responsabilidad penal juvenil aparecieron durante unos seis minutos en una transmisión a través de OmeTV, apenas semanas después del escándalo protagonizado por presos de San Felipe.
El caso aparece después de que la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, anunciara una política más estricta contra el uso de teléfonos en cárceles y centros de detención. Tras el streaming de San Felipe, el Gobierno informó sanciones, traslados, más requisas, scanners, cámaras y nuevos sistemas de inhibición. Rus incluso aseguró que se secuestraban unos 16 celulares por día y que en una sola quincena se había impedido el ingreso de más de 780 dispositivos.
Pese a ese despliegue, otro teléfono volvió a aparecer dentro del sistema. Uno de los jóvenes que participó del streaming se presentó como el “tirador de la bicicleta”, acusado de haber baleado a tres personas en Las Heras. Ahora las autoridades investigan cómo accedieron al dispositivo. La propia Rus desplazó parte de la discusión hacia la Justicia y cuestionó que jóvenes de 18 o 19 años permanezcan alojados junto a menores en centros juveniles.
El nuevo episodio vuelve a dejar una pregunta incómoda para la gestión: después de los anuncios, las sanciones y la inversión en tecnología, ¿cómo siguen apareciendo celulares dentro de establecimientos donde su uso está restringido? El problema ya no parece limitarse a un hecho aislado de San Felipe, sino a una falla que reaparece y que pone bajo la lupa la eficacia de los controles anunciados.

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