viernes 11 de septiembre, 2026
Economía

Super Niño: La malla antigranizo como defensa clave ante el fenómeno

Adaptación Climática en Mendoza

En Mendoza, la adaptación al cambio climático se ha vuelto crucial para los productores agrícolas. Con los efectos de El Niño tomando protagonismo, el panorama ha cambiado drásticamente. Hace una década, los agricultores solo se preocupaban por el granizo; hoy, deben considerar la humedad del suelo y la velocidad del viento tras cada lluvia. Según expertos, la situación climática actual presenta desafíos sin precedentes para la vitivinicultura y la fruticultura, pilares fundamentales de la economía provincial.

El Rol de la Malla Antigranizo

La malla antigranizo, que históricamente ha simbolizado protección en la región, ahora se complementa con nuevas herramientas que abordan más riesgos. La compañía mendocina Agrinet ha incorporado la malla cortaviento, que mitiga la fuerza del viento en los cultivos, y la malla antimaleza, que combate el crecimiento descontrolado de hierbas provocadas por excesivas lluvias. «La temporada anterior no pudimos controlar las malezas debido a la alta humedad del suelo», menciona Agustina Debernardi, gerente de Relaciones Institucionales de Agrinet.

Proyecciones Alarmantes

Los organismos internacionales advierten que la fase actual de El Niño podría intensificarse para finales de 2026, convirtiéndose en uno de los episodios más severos en años recientes. Para los productores, esto no es solo una preocupación meteorológica; es una advertencia clara de que se deben tomar medidas antes de que sea demasiado tarde.

Más que un Producto, una Estrategia Integral

El enfoque de Agrinet no se limita a ofrecer un producto «milagroso»; implica un entendimiento más amplio sobre la protección agrícola. Esto incluye evaluar y adaptar las condiciones del suelo, moderar la radiación solar, y abordar el control de malezas. «Invertir en protección significa anticiparse y ajustar la gestión de recursos para optimizar cada cultivo frente a condiciones climáticas cambiantes», enfatizan desde la empresa.

El Impacto Económico de No Adaptarse

Los costos de no adaptarse son evidentes en las cifras de compensaciones por daños climáticos. Durante la temporada 2024/25, Mendoza destinó más de $7,300 millones en compensaciones por estos fenómenos. Ante la inminente llegada de un El Niño más fuerte, los productores ahora enfrentan una doble presión: confiar en el respaldo estatal y diversificar las medidas de protección en sus cultivos.

La Nueva Realidad Agrícola

La combinación de la malla antigranizo con soluciones como la malla cortaviento y antimaleza se está convirtiendo en una práctica estándar para los productores. Esto responde a una significativa necesidad de adaptarse a un clima más volátil, siendo consciente de que la agricultura no solamente se trata de evitar pérdidas, sino de garantizar la sustentabilidad y la calidad de los cultivos en un contexto cada vez más incierto.

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