El Avance del Jabalí en Mendoza y sus Consecuencias
La creciente presencia del jabalí en Mendoza plantea serias preocupaciones, especialmente entre los productores del Valle de Uco. Esta especie, considerada invasora, no solo está causando daños a la agricultura, sino que también representa riesgos de salud pública al ser portadora de enfermedades. Su expansión hacia áreas de alto valor agrícola, como bodegas y viñedos, podría intensificar los problemas que enfrenta el sector vitivinícola.
Estrategias para Controlar la Especie
Ignacio Celedón, veterinario especializado en inocuidad agroalimentaria, enfatiza la urgencia de implementar medidas de control. La caza regulada, avalada por organismos ambientales y el gobierno provincial, se presenta como una solución inmediata. Celedón sugiere un plan estratégico que incluye la colaboración entre cazadores experimentados y propietarios de tierras, con el objetivo de capturar principalmente hembras y crías. Este enfoque ayudaría a reducir la capacidad reproductiva de la especie y evitar conflictos con machos adultos, que son más peligrosos.
La Importancia de la Regulación
Celedón aboga por un uso más organizado de trampas para capturar grupos completos de jabalíes. Estas deben ser colocadas estratégicamente en áreas donde se ha identificado su movimiento. Sin embargo, aclara que el éxito de esta técnica depende de un relevamiento previo cuidadoso: «No es suficiente con poner trampas. Se necesita un estudio del terreno y los desplazamientos de la población», señala.
Además, propuso la necesidad de regular la caza, incluyendo permisos para ingresar a tierras privadas y una mejor coordinación con fuerzas de seguridad para combatir la caza furtiva.
Un Desafío Posterior: El Destino de la Carne
Una vez capturados, los jabalíes enfrentan un nuevo desafío: su destino. Celedón sugiere que la carne de jabalí podría ser utilizada para consumo humano, siempre bajo estrictos controles sanitarios. Sin embargo, actualmente, Mendoza carece de instalaciones adecuadas para procesar esta carne de forma segura. Comparó la situación con Río Negro y Córdoba, que ya cuentan con este tipo de frigoríficos.
El especialista alerta sobre los riesgos sanitarios que presenta el jabalí, dado que puede portar enfermedades como brucelosis y triquinosis. «Cualquier carne destinada al consumo debe ser inspeccionada por veterinarios», subraya Celedón, resaltando que la carne de jabalí es de excelente calidad.
Crecer en la Implementación de Políticas
En su conclusión, Celedón afirma que Mendoza está en una fase inicial para desarrollar políticas efectivas de control para esta especie. Aunque señala que otras provincias también están en una situación similar, destaca la ventaja de Mendoza al permitir la caza, mientras que en San Juan sigue prohibida. Sin embargo, advierte que es crucial actuar rápidamente para evitar que el jabalí se desplace a nuevas áreas y cause más estragos en la producción agrícola.
La combinación de caza controlada y regulación adecuada podría ser la clave para enfrentar el creciente desafío que representa el jabalí en Mendoza.

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